ಗುರುವಾರ

Si me levanto tan temprano es para no darle nunca la espalda al cielo.
No entiendo cómo ese negro muzgo que queda en el filtro después de varios días de abandono se parece tanto a tus ojos. Lo miro como a un hijo, con piedad de madre.
Si pudiera nombrar. A veces. Decir. Señalar la cosa y separar el nombre. Te creí inofensiva. Piraña, pudiste engañarme.
Me dejaron fuera de alcance, de lo hecho y lo significante.
Se achicaron tus metros hasta lo diminuto. Y así. Creciste en paralelo a vos misma. Temblás. Sabes que venís de muchos mundos iguales a este. Para qué tanta ceremonias. No entendiste lo que vinieron a decirte. Tampoco trataste de entrar. Esperabas que te inviten. Esperabas que te acompañen. Te hiciste la camita de laureles. Te creíste merecedora de la espera.
Si credulamente me creí y me esperé y me canté canciones para dormir y me lavé y me vestí con cuidado y salí a respirar el aire intoxicante de la mañana y sonreí era porque me alcanzaba. Credulamente me alcanzaba con verte para creer que todo estaba bien. Que todo seguía una senda.